Divorcio contencioso

El divorcio contencioso es aquel proceso judicial en el que uno de los cónyuges interponer una demanda frente al otro pidiendo como principal la disolución del vínculo matrimonial por causa de divorcio junto una serie de medidas accesorias.

Para poder intervenir en el proceso contencioso cada uno de los cónyuges deberá de contar con su propio abogado y procurador. A diferencia de lo que ocurre en el divorcio amistoso en el que ambos esposos pueden compartir representación y defensa procesal, en el litigio contencioso cada cónyuge debe de contar con sus propios profeisionales.

El plazo de un divorcio contencioso aproximadamente es de uno a dos años.

El coste de un divorcio contencioso es diferente en función de la suma de las minutas del abogado y procurador concreto. Normalmente ronda entre los 1.500 y 6.000 euros. La diferencia entre las minutas puede ser muy elevadas.

Lo más importante es entender que el divorcio contencioso es un juicio entre cónyuges, como se suele decir, un divorcio a malas, sin acuerdo. Ante la incapacidad o imposibilidad de ponerse de acuerdo de los esposos, se recurre al juez para que sea el que imponga las medidas.

Hemos de destacar que en España en una demanda de divorcio contencioso no es necesario alegar causa, esto quiere decir que no tendrán que dar explicaciones de las intimidades de la relación o la ruptura. En el proceso de divorcio contencioso no hay lugar para los reproches, ataques o prejuicios, todo se centra en los hechos controvertido, que quiere decir aquellas cuestiones en las que no estén de acuerdo y sea relevante.

Divorcio contencioso

A la petición principal de divorcio no cabe posibilidad de oposición por parte del cónyuge demando, por tanto el divorcio en sí mismo no podrá ser objeto de disputa.

Consulte con su abogado matrimonialista de confianza y asesórese antes de tomar ninguna decisión.

En ocasiones existe un motivo de pesa lo suficientemente importante para que el juicio de divorcio no se pueda evitar. Pero en la inmensa mayoría de los casos el juicio de divorcio se podría evitar si los esposos hubieran tenido la actitud y asesoramiento adecuado.

Un divorcio contencioso nunca se gana, pues la familia a pesar de la separación no debe de enfrentarse, sino simplemente regularse. No ser capaces de llegar a un entendimiento en la separación no es bueno para ninguno de los cónyuges, ninguno ganará realmente, pues siempre hubiera existido la posibilidad de tramitarlo de mutuo acuerdo sin necesidad de someterse a la decisión de criterio judicial. Lo más importante es tener en cuenta que de un juicio suele emanar tensión y confrontación que puede aumentar las controversias extrajudiciales y judiciales. Lo más importante es proteger a los hijos comunes menores de edad, a los que no le beneficiará que sus padres acudan a un Juzgado a disputar su ruputra y la regulación de los niños.

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